Salvador Moreno Peralta asimila la trama de las ciudades con una sinfonía y aboga por la integración de distintas disciplinas en el diseño arquitectónico. Javier Boned alerta sobre el peligro de que las formas primen sobre los usos

La iniciativa se inscribe en los Cursos de Verano de la Universidad de Málaga (UMA) en Ronda y surge con la intención de tender los múltiples puentes que unen a ambas disciplinas.

«El curso traza los vínculos entre arquitectura y música desde el punto de vista de la acústica, pero también desde una perspectiva científica e incluso filosófica», adelantaba ayer Boned, profesor en la Escuela de Arquitectura de la UMA.

Al hilo de los primeros debates, Boned reconoció que el proyecto del Auditorio de Málaga había centrado buena parte de las conversaciones. En este sentido, el arquitecto recordó que al hablar de estos equipamientos, «lo más importante es que suenen bien». Con esta afirmación zanjaba la controversia que acompaña en ocasiones a las infraestructuras en las que la estética parece primar sobre la funcionalidad.

Sin olvidar la belleza que deben aportar este tipo de proyectos, Boned dejó claro que el uso debe estar por encima de posibles veleidades esteticistas. Pese a todo, el arquitecto matizó: «Hoy día es muy difícil que en la construcción de un auditorio, por ejemplo, se escape algo relacionado con la acústica».

Boned actuó como presentador del curso en el que Moreno Peralta pronunció la conferencia ‘El viaje de Ulises’. El título era un préstamo que el arquitecto tomaba de un libro de conversaciones entre Edward Said y Daniel Barenboim. En el volumen, ambos intelectuales comparaban el proceso creativo con el viaje que Ulises emprende rumbo a Ítaca.

El viaje de Ulises

«Ulises está tranquilo en su casa, pero siente el impulso de vivir la aventura, de salir a ver el mundo, y luego regresa a su hogar. Es una metáfora de la aventura creativa, del viaje hacia lo desconocido en el que siempre hay un retorno. Si se observa con calma, recuerda mucho a la estructura de una sinfonía, a cómo una obra se va levantando poco a poco, con idas y venidas, algo que también sirve para hablar de la arquitectura», reflexionaba ayer Salvador Moreno Peralta.

Por todos esos elementos comunes, Moreno Peralta abogó ayer por la integración de distintas disciplinas a la hora de acometer un proyecto arquitectónico, sobre todo en actuaciones que están llamadas a modificar esa melodía interna que esconden las ciudades. «Debemos acostumbrarnos a oír la arquitectura como nos hemos acostumbrado a ver la música», concluía el arquitecto y urbanista.

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